Solidaridad con Filipinas

“Recuerdo un niño de nueve años que venía sujetándose con las manos la cabeza porque no tenía fuerza en el cuello para mantenerla erguida. Vimos que tenía una destrucción completa de cuatro cuerpos vertebrales cervicales por la tuberculosis. Era la primera vez que acudía al médico. Fue muy duro no poder hacer nada por él. Aún me despierto por las noches pensando que quizá ya esté parapléjico. Y no fue el único caso en el que nos fue imposible ayudarles”. Carlos Barrios, traumatólogo del Hospital Nisa 9 de Octubre, relata su experiencia en Filipinas, donde viajó recientemente como miembro de la ONG Asociación Valenciana de Asistencia Sanitaria y Social Voluntaria (AVASSV) junto con el Dr. Enrique Gastaldi, también traumatólogo en el Hospital Nisa 9 de Octubre.

El viaje se enmarcaba dentro del programa de cooperación internacional “Be Solid – Filipinas” promovido por AVASSV.

LA REALIDAD FILIPINA

AVASSV ha realizado tres viajes a Filipinas, el primero por iniciativa de la cónsul de Filipinas en Valencia, quien desveló a su equipo médico las necesidades sanitarias de su país.

Los traumatólogos valencianos contaron con la ayuda de médicos filipinos.

Se desvelaba así una realidad que se desmarcaba del despegue económico de los llamados “dragones” del sudeste asiático. “La impresión que podemos tener desde aquí de Filipinas es la de un país desarrollado -el gran Manila- y con suficientes recursos económicos, como otros países asiáticos. La realidad es muy distinta. No hay cobertura sanitaria pública a la población, ni siquiera a la infantil. La gran mayoría de la población vive bajo el umbral de la pobreza y no dispone de recursos para acudir a los hospitales”, afirma el Dr. Barrios.

En esta ocasión, la actividad del equipo valenciano se desarrolló en el Hospital Santa Maria Josefa Foundation. Situado en un barrio pobre, rodeado de selva y chabolas, y regentado por la fundación Siervas de Jesús, se construyó con donaciones y atiende a pacientes sin recursos. El hecho de estar en manos de una orden religiosa supuso un valor añadido para el Dr. Gastaldi, quien ha tenido siempre claro que su acción solidaria debería desarrollarse al amparo de fundaciones religiosas que velen por una adecuada gestión de recursos y medios. “Las monjas del Hospital Santa María son lo mejor de la Iglesia. Allí estaba Sor Ángeles, un fenómeno de Fe y de entrega. Por ayudar a ayudar a personas como éstas vale la pena dejarnos un poco y marchar al otro lado del mundo”, afirma con rotundidad.

EL AZOTE DE LA TUBERCULOSIS

La elevada incidencia de enfermedades casi erradicadas en Occidente como la tuberculosis pone de manifiesto la precaria atención sanitaria que se vive en Filipinas.

Muchos de los enfermos padecían secuelas por no-tratamiento: fracturas mal reducidas, fracturas que debían haber sido operadas y no lo fueron, secuelas de deformidades congénitas, secuelas de tuberculosis ósea, de bridas cutáneas…”Casos y cosas que no vemos aquí desde hace décadas, y que yo conocía por los libros de texto”, afirma el Dr. Gastaldi. “Recuerdo un caso de un chico de treinta años, con secuela de tuberculosis de rodilla, que la tenía en una aquilosis (fija) en 90º desde hacía 8 años. Tenía que desplazarse con dos garrotes que se había fabricado. Le hicimos una artrodesis de rodilla en extensión y a los dos días caminaba apoyando el pie. Cuando pasábamos a verlo repetía Thank you, thank you”.

Los médicos residentes se encargaron de seleccionar a los pacientes.

SIN COBERTURA SOCIAL

La ausencia de sistema público de salud entre una población que, en su mayor parte, sobrevive por debajo del umbral de pobreza, dibuja escenarios dantescos. “Durante los días que estuvimos, un familiar de una de las monjas que atendían el hospital sufrió un accidente con fractura abierta de fémur y grandes pérdidas hemáticas. En el centro al que acudió no le pusieron transfusión de sangre -su vida dependía de eso- porque no tenía con qué pagarlo”, cuenta Carlos Barrios. El traumatólogo valenciano quedó conmocionado al ver la distancia emocional marcada por los médicos autóctonos ante este tipo de situaciones. “Supongo que en esas circunstancias lo mejor para protegerse a nivel psicológico es despegarse de los problemas”, admite.

La limitación de medios obligó a los doctores Gastaldi y Barrios a agudizar el ingenio para poder estabilizar las osteotomías con material no perfectamente adecuado. “Hemos aprendido a valorar lo que tenemos en nuestro entorno. Ahora se nos hace más difícil protestar en el quirófano porque no tenemos el último modelo de instrumental o porque nos falta algún material del que se puede prescindir”, comenta el Dr. Barrios.

Sonrisas de agradecimiento, generosidad sin medida de quien nada tiene; el esfuerzo merece la pena con creces. “Fue una experiencia muy gratificante. Ellos te dan más de lo que tú les aportas. Te das cuenta de lo bien que vivimos. Que aunque estamos en la misma tierra, vivimos en mundos diferentes”, reconoce el Dr. Gastaldi.

SOLIDARIDAD EN VALENCIA Y EN EL MUNDO

Trece pacientes fueron operados en la última intervención de AVASSV en Filipinas. Casi todos, presentaban deformidades y secuelas de fracturas.

Desde su puesta en marcha en 1994, esta entidad sin ánimo de lucro ha desarrollado proyectos de cooperación internacional en Argentina, Bolivia, Perú, India y Filipinas. Casi doscientos médicos y estudiantes han participado en la atención de más de 26.000 pacientes. Además de la asistencia social y sanitaria fuera de España, AVASSV realiza esta misma actividad entre los sectores de la población valenciana que viven situaciones precarias.

FILIPINAS EN CIFRAS

Con una población que duplica en número a la española, y pese a no ser considerado en líneas generales país con grandes bolsas de pobreza, lo cierto es que su situación dista mucho de acercarse a la que se vive en Occidente.

El despegue económico protagonizado en los noventa por el sudeste asiático cambió la percepción en el exterior de estos países que pasaron, de ser considerados parte del Tercer Mundo, a gozar del estatus de economía emergente. Sin embargo, la realidad es, hoy, bien distinta.

 

noticia de http://www.nisainforma.es/solidaridad-con-filipinas/

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